Leasing
Existen cinco tipos principales de leasing que se pueden contratar:
Leasing Financiero: Es la modalidad más común, funciona como un contrato de arrendamiento con opción de compra. El arrendatario utiliza un bien y paga una cuota periódica que debe desglosar claramente el coste del activo y los intereses. Este tipo de contrato generalmente no cubre los gastos de mantenimiento o reparación.
Leasing Operativo: A diferencia del financiero, la intención del arrendatario no es la adquisición final del bien. El objetivo es utilizar el activo durante un periodo definido para después devolverlo a la entidad arrendadora.
Lease-back : Una operación que permite a la empresa obtener liquidez inmediata: vende un bien de su propiedad a la compañía de leasing y, acto seguido, lo alquila de vuelta bajo un precio pactado. De esta manera, la empresa libera capital y mantiene el uso del activo.
Leasing Mobiliario: Incluye el arrendamiento de bienes muebles, es decir, activos transportables sin que pierdan su valor (como vehículos o equipos electrónicos). Su uso debe estar destinado específicamente al desarrollo de la actividad profesional o empresarial.
Leasing Inmobiliario: El objeto del contrato es un bien inmueble, como oficinas o naves industriales. Al igual que otras modalidades, requiere el pago de una cuota periódica.
